

En tiempos de los visigodos, Extremadura era muy insegura y los bandidos atacaban a las ciudades, por lo que sus habitantes se dispersaron por el campo.
Mérida y Coria fueron las ciudades más destacadas.

Cuando los musulmanes invadieron la Península Ibérica, conquistaron la ciudad de Mérida y Extremadura entró a formar parte de una región llamada Marca inferior, que hacía frontera con los reinos cristianos.

Para defender la frontera extremeña, los musulmanes construyeron alcazabas y atalayas.

Las alcazabas, como las de Mérida, Cáceres y Badajoz, eran fortalezas militares con carácter defensivo.

Las atalayas, como la torre de Espantaperros de Badajoz, eran torres que utilizaban para comunicarse mediante señales de humo.

En esta época se fundó la ciudad de Badajoz sobre los restos de un asentamiento visigodo.

La conquista cristiana de Extremadura fue larga, duró más de dos siglos. Una vez conquistada fue repoblada con personas procedentes de León, a los que los reyes concedieron tierras.

A partir del siglo XIII los extremeños se dedicaron a la ganadería y criaban ovejas merinas. Los ganados pertenecían a los grandes propietarios de Castilla, que durante el invierno llevaban sus rebaños a pastar en Extremadura.

Durante le época visigoda se levantaron monasterios y basílicas, como la de Santa Lucía del Trampal en Alcuéscar y la de santa Eulalia en Merída.

De la época musulmana quedan construcciones militares como las alcazabas de Mérida, Badajoz, Trujillo, Cáceres y Galisteo, y las atalayas, como la torre de Espantaperros de Badajoz.

De la época cristiana sobresalen las construcciones románicas, como la catedral de Plasencia; y las construcciones góticas, como la catedral de Coria y de Badajoz y el monasterio de Guadalupe de estilo mudéjar.