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EL IMPERIO ESPAÑOL: SIGLO XVII
Florentino Sánchez Martín

En el siglo XVII, España perdió la hegemonía que había tenido en Europa durante los reinados de Carlos I y Felipe II.

España participó en continuas guerras y sufrió fuertes derrotas, por las que tuvo que ceder parte de sus territorios.
España se empobreció debido a los gastos ocasionados por las guerras, a la disminución del oro y la plata que llegaban de América y a las malas cosechas.

Tras la muerte de Felipe II (1.598), accedió al trono español su hijo Felipe III. Dejó el gobierno en manos de validos. Los validos eran personas de la confianza del rey que gobernaban en su nombre. El valido más destacado fue el duque de Lerma.


Felipe III expulsó a los moriscos, los antiguos musulmanes convertidos al cristianismo, ante la sospecha de que seguían conservando sus costumbres.


Felipe IV llegó al trono en 1.621 y cedió el gobierno al conde-duque de Olivares. Este metió a España en continuas guerras que empobrecieron el reino.

España participó en la guerra de los Treinta Años (1.618-1.648), que enfrentó a los católicos y a los protestantes en el centro de Europa.
Al final de la guerra, España perdió los Países Bajos y otros territorios en Europa.

El conde-duque de Olivares intentó fortalecer el poder del rey y se produjeron rebeliones en Cataluña y en Portugal, que consiguió su independencia.

Carlos II heredó el trono en 1.665, con solo cuatro años y gobernó en su nombre su madre, Mariana de Austria, hasta su mayoría de edad.
Fue un rey enfermizo y murió sin sucesión, por lo que las distintas monarquías europeas se disputaron el trono de España en una guerra llamada guerra de Sucesión.

En 1.700, Carlos II murió sin dejar sucesor. Se presentaron dos candidatos para sucederle: Felipe de Anjou, nieto del rey francés; y Carlos de Austria, nieto del emperador alemán.

Los países europeos apoyaron a uno u otro candidato según sus intereses. Por su parte, en España, Castilla apoyó al candidato francés, mientras que la Corona de Aragón apoyó al candidato alemán. Se originó entonces la guerra de Sucesión, que fue una guerra internacional y civil.

La guerra terminó en 1.713, con la firma del Tratado de Utrecht. Se reconocía el triunfo de Felipe de Anjou, que accedió al trono como Felipe V, pero el imperio hispánico debía ceder parte de sus territorios en Europa a Austria e Inglaterra. Así comenzó a reinar en España una nueva dinastía: la de los Borbones.