

El mal uso de la energía puede tener consecuencias negativas: el agotamiento de los recursos, la lluvia ácida, los residuos radiactivos y el calentamiento global.

Los combustibles fósiles y los materiales radiactivos son fuentes de energía no renovables; si se consumen de manera irracional pueden agotarse y desparecer.

Para que esto no suceda, las personas debemos ahorrar energía y los gobiernos promover el empleo de energías renovables, como la solar y la eólica.

Se produce cuando se disuelven en el agua de lluvia, sustancias procedentes de las combustiones de los combustibles fósiles.
Esta lluvia es muy perjudicial para las plantas, deteriora los lagos y daña a los monumentos.

Se puede evitar instalando filtros en las salidas de humos, gastando menos energía o empleando combustibles más limpios, como el gas natural.



En la actualidad, como consecuencia del uso de combustibles fósiles, ha aumentado la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera y como consecuencia, la temperatura de la Tierra se está elevando. A estos se le llama calentamiento global. Los científicos piensan que este calentamiento puede tener graves consecuencias para la vida en la Tierra.

El uso de energía es necesario en nuestra sociedad, pero como la utilización de combustibles fósiles crea graves problemas. Por ello, todas las personas debemos ahorrar energía.