

La materia se puede presentar en tres estados diferentes: sólido, líquido y gaseoso.

La materia en estado sólido tiene forma propia y su volumen no cambia. El hielo, las rocas, el acero o la madera están en estado sólido.

La materia en estado líquido tiene un volumen fijo y una forma variable, dependiendo del recipiente que lo contiene.
El agua, el alcohol o el aceite.

La materia en estado gaseoso no tiene forma fija ni volumen constante, pues siempre se adapta a la forma y el volumen del recipiente que lo contiene.
El aire, el oxígeno o el humo.